TESTIMONIOS
SOBRE LA VIDA DEL PADRE JULIO RODRIGUEZ OMI
Santa Fe,
4 de setiembre de 2006
Sres. sacerdotes, misioneros Oblatos de María:
Con gran emoción y satisfacción escribo estas líneas, contribuyendo
con algunos modestos datos sobre la gran obra y vida del padre Julio Rodríguez,
fallecido el 31 de agosto, día de San Ramón Nonato, el santo a
quien fui encomendado por mi madre antes de nacer.
Me radiqué en el barrio de la parroquia de Luján en la fecha de
mi matrimonio con Dora, en enero de 1961 y hasta hoy vivimos en la misma casa.
Siempre teníamos fluidos diálogos con el padre Julio, principalmente
al conocer mi apellido, disfrutaba de pintarnos su paisaje toda vez que nos
encontrábamos. Supe por él que mi abuelo Celestino, a quien quise
mucho, y que nació en Escaro, provincia de León, distrito de Riaño,
era vecino muy cercano de aquellos lugares que tanto nos describía el
padre. Desde entonces, hubo entre nosotros un afecto muy particular. Muchas
veces compartimos la mesa familiar con gran simpatía y su permanente
buen humor, escuchándole narrarme costumbres y paisajes de su tierra,
coincidiendo con los relatos que en mi infancia recibí con tanto amor
y nostalgia de mis abuelos.
Casualmente mi abuelo fue uno de los fundadores de Recreo, lugar donde el padre
Julio gustaba de visitar las casas de los colonos, como misionero y como amigo.
Visitaba muchos pueblos y localidades poblados por colonos españoles
e italianos y en todos era bien recibido.
Allí en Recreo, compartí uno de sus cumpleaños, conocí
la casa de retiros donde se hacen los Cursillos de Cristiandad, y recuerdo con
mucha alegría el remate de la boina que cubría su cabeza, logrando
así una importante recaudación para la obra. A medida que fui
compartiendo sucesivos cumpleaños comprobé cómo crecía
el afecto de sus fieles..
Hace unos meses el padre Julio le pidió a mi hija que yo lo visitara.
Mantuvimos una amena charla en torno a una niñez y juventud rodeada de
montañas, donde crecían abundantes arándanos que las mujeres
recogían en sus delantales los días domingo. Fue una valiente
despedida, llena de afecto, alegría y en paz.. Sentí que él
era un verdadero sacerdote misionero, humilde, incansable, pobre y abierto a
quienes no practicamos la misma fe.
Sé que éstas líneas no pueden reflejar lo que fue la vida
y la obra de este gran hombre, el PADRE JULIO, así como le decíamos
en el barrio, y sé que resultaría imposible describir la magnitud
de su Obra.
Saludo a ustedes con el mayor respeto
Ramón Carande
Castelli 2581 – Sta Fe
CAMINANDO
JUNTO AL PADRE JULIO
Me han pedido que escriba sobre nuestro querido Padre Julio. ¿Qué
podría decir que no se haya dicho? Fueron muchos los momentos compartidos.
Aunque no tuve la alegría de que estuviera en mi cursillo por encontrarse
de viaje en España, se dio una amistad y relación muy linda y
especial con él que lleva ya muchos años.
He recorrido con Julio muchos caminos de la Diócesis de Santa Fe. Desde
Saa Pereyra hasta San Javier, y desde La Criolla hasta Gálvez. No debe
haber quedado ninguno de los kilómetros recorridos que no fuera rezado,
y también cantado, como es una de sus costumbres cuando viaja, y como
el canto no es uno de mis fuertes, mis desafinadas siempre fueron motivo de
sonrisa para él.
No solamente lo acompañé por nuestra zona, sino que, junto a otros
hermanos también recorrimos varios lugares de la Argentina en oportunidad
de asistir a Plenarios, reuniones de Escuela y Convivencias Nacionales. En estos
eventos él siempre fue el moderador, poniendo mucho equilibrio en las
cuestiones difíciles.
Recuerdo que en un Plenario en Bahía Blanca las discusiones fueron más
allá de lo debido. Él con mucha calma nos hizo hacer silencio
y luego dijo: "Hay que volver a las fuentes, beber del carisma de los fundadores,
rezar cada día más y ponernos en manos del Padre". Una hermosa
y profunda receta para meditar y seguir adelante.
Junto con Irma, mi esposa, como le ocurre a muchos, lo sentimos como nuestro
"padre", y tratamos de brindarle mucho cariño, el mayor posible,
y cumplirle sus pedidos y deseos. Cuando almuerza con nosotros le digo que tiene
que "pagar la comida", y él me contesta que "no se oye
nada", aunque después agrega que lo hace con la bendición
de las imágenes de MARÍA REINA INMACULADA que llevamos y entronizamos
en distintos hogares.
Más cerca en el tiempo, lo más emocionante, y que guardo como
momentos únicos compartidos con él, son los que pasamos cuando
visitamos el PATIO DE LA VIRGEN de la casa de retiros de Recreo. Cierro los
ojos y lo veo, primero acercarse y pararse frente a la imagen de MARÍA,
para mirarla y hablarle con mucha humildad, agradeciéndole todo lo que
tiene y todo lo que recibe, gracias a la abundante generosidad de la comunidad
del movimiento de la Diócesis de Santa Fe, pidiendo también por
su salud y por su vida. Es tan fuerte el poder de su oración que, no
me cabe ninguna duda, la Madre siempre lo escucha, tanto cuando pide, como cuando
agradece.
Luego, lentamente, rodea el olivo allí plantado, asombrado de cómo
va creciendo, viéndolo elevarse día a día con mucha belleza
y fortaleza. Para Semana Santa le cortamos algunas ramas, que bendecidas hoy
nos acompañan en nuestros dormitorios.
Junto a Julio aprendí a rezar, a meditar el Evangelio, párrafo
por párrafo, letra por letra, y así poder sentir fuertemente la
presencia de Jesús y de su Madre.
Actualmente, entre la comunidad de Oblatos y el MCC se llegó a un acuerdo
para que en esta etapa de su vida descansara, distribuyendo su tiempo entre
la Parroquia de LUJÁN y el HOGAR SAN VICENTE DE PAUL, que es donde está
residiendo, creyendo que es lo mejor para él. Allí está
mimado, atendido y protegido, y sobre todo se mantiene activo en su ministerio
celebrando Misa en la hermosa capilla que allí tienen, confesando a quienes
comparten esa casa y bendiciendo todo lo que le piden. Invito a todos a que
lo visiten con frecuencia, y que sean perseverantes en esta acción, para
que siempre sienta nuestra presencia a su lado.
Gracias querido Padre Julio por todo lo que nos diste y nos sigues dando todavía!!!.
ANIBAL DAGNA
14 CURSILLO DE HOMBRES
( esto fue escrito por Aníbal hace unos 4 años) Ahora pide que
se agregue a su testimonio:
Asistimos unas 150 personas a Recreo para sepultar sus restos, en un día
de viento y llovizna, y al estar concluyendo la ceremonia y la despedida, salió
el SOL .
Por Gracia de Dios acepté , desde hace unos cuatro años
y medio, la misión de acompañar al padre Julio. Fue gracia de
Dios cómo me fue ayudando a reorientar mi vida, con sabios consejos.
Supo alentarme y guiarme. Julio era mi familia, mi padre, mi abuelito y también
mi mamá. No conocí el amor de abuelo pero lo tenía a él.
Mi padre falleció cuando yo era joven, pero lo tuve a él. Era
como una madre cuando escuchaba mis confidencias, mis problemas cotidianos.
Él me alegraba cuando se daba cuenta que yo no estaba bien.
Quiero contar que cuando hacíamos el vía crucis juntos, una vez,
al hacerle notar que no habíamos llevado ningún texto, el me dijo:
"no es necesario: tú miras y rezas lo que ves".
Cuando caminábamos por los jardines del Hogar le preocupaba un tronco
talado de palo borracho, al que le salían brotes y se los sacaban, no
dejándolo renacer. Gestionó en el Hogar que ya lo dejaran crecer
y hoy es un hermoso árbol que agradecido le proporcionó a Julio
su sombra durante sus últimos tiempos en ese lugar.
Un día, melancólico me dijo: "oye, tengo que decirte algo:
TU Y YO HASTA EL FINAL" Agregó: Quiero morir en Luján y quiero
ser velado en Luján.
Fue una Gracia especial para mí, durante su agonía, el aliento
y la fortaleza que me transmitieron sus hermanos de congregación, los
Oblatos de María Inmaculada. Ellos también se ocuparon de mí
y escucharlos me permitía seguir adelante con mi misión.
El padre José María Riega, el día antes de su partida,
le narró a Julio toda su vida, desde dónde nació, pasando
por todos los pequeños pueblos de España que rodeaban su aldea.
Entonces, abrió los ojos grandes, movía los labios, en paz, como
deslumbrado, fue un minuto, más o menos, en que quería transmitirnos
lo que estaba viendo. Fue Gracia de Dios sentir la compañía de
la Virgen y de los ángeles en ese momento.
Gracias padres Oblatos de María Inmaculada!
Sra Estela Duffalde
Padre Julio
Me
acuerdo de haberlo conocido allá por julio del ‘92, aunque creo
que aprendí algunas cosas nuevas en agosto del 2006. Y si, así
lo interprete a este personaje, dirigente, sacerdote, amigo, hermano, predicador,
padre..........., tengo miedo de que me falte algo para llamarle Santo. Cristo-céntrico,
enamorado de Jesús, de sus palabras, de sus consejos, de sus promesas,
SI, eso, vivió confiado por las promesas de Cristo; y como lo expresaba?,
simple; con su vida, con su ejemplo, con su oración permanente; Aquella
del Breviario o la de la palabra, aquella de la homilía o la de su actitud
de vida, aquella de la dedicación o la de la perseverancia, del respeto
al prójimo.
Así transcurrieron los días que compartíamos con él,
al principio en los diferentes eventos, sean cual fueran, lo caracterizaba;
su responsabilidad para con los compromisos adquiridos, siempre presto, siempre
alegre, siempre con un chiste, siempre feliz. Será que manifestaba esa
sensación por estar tan cerca de Dios?. Sea cual fuere la causa, lo importante
es como vivió su religiosidad, verdadera, sincera, responsable, expresada,
compartida. Así pasó inadvertido en las grandes ocasiones y fue
protagonista de las cosas pequeñas, la de todos los días. El Movimiento
de Cursillo, caló muy hondo en su corazón, y con ello los protagonistas
circunstanciales de cada evento, tuvimos la sensación de plenitud espiritual
en cada palabra, gesto, acción de las que nos deleitaba permanentemente.
Y después de los cursillos solíamos irnos al campo, solos, a veces
sin una palabra por mucho tiempo, nos mirábamos y sabíamos lo
que pensábamos, cada uno hacía lo suyo, adivinen cual era su placer,
si acertaron, la oración en silencio, mientras caminaba por el parque,
recorría la casona, para luego hacer un suculento desayuno y de allí
disfrutar de su merecido descanso. Desde aquí hasta las diferentes oportunidades
en que enfermó, compartimos de todo, alegrías, tristezas, navidades,
fines de año, aunque al otro día, tempranito tuviéramos
que ir a la Iglesia de Rincón (Ntra. Sra. del Carmen), para reemplazar
al Padre Alejandro, siempre igual; dispuesto, afable, voluntarioso. Y llegó
un momento amargo, El Sr. Arzobispo dispuso la separación del cargo (o
Carga) de asesor del movimiento. Que triste se lo veía, pero fuimos muchos
los que tratamos de seguir compartiendo cada uno de los eventos que nos tocaba
con el, con sus consejos, con sus meditaciones. Y llego el momento de la vida
en el Hogar San Vicente de Paúl y también se la bancó,
se bancó salir de su parroquia, se bancó salir de su barrio, se
bancó salir de su movimiento, se bancó que muchos de los amigos
no lo visitaran. Pero disfrutó del hogar, porque alli lo quisieron, lo
respetaron, lo cuidaron, lo curaron, lo bañaron, en una palabra lo hicieron
vivir feliz. Le dieron una buena calidad de sobrevida, de la cantidad se encargó
EL SEÑOR. Desde allí se trasporto al mundo; desde allí
siguió rezando, predicando, haciéndonos palancas, saliendo a pasear
con nosotros, en una palabra viviendo. Y fue allí donde se descompuso
y fue el Instituto La Sagrada Familia el lugar escogido para terminar sus días
terrenales, y por que digo esto: porque nunca va a dejar de estar con nosotros,
en cada acto, en cada oración, en cada advocación. Y como si esto
fuera poco, sus restos mortales “descansan” o nos esperan en la
casa de retiros de Recreo, que desde hace mucho tiempo lleva su nombre. En un
lugar que el eligió, en el “Rincón del Silencio”.
Padre Julio, “felices los que te conocimos, porque de nosotros fue la
dicha de compartir tu vida”.- Esteban De Giovanni. (060906).-
“
PIQUITO DE ORO “
Los que hemos conocido
y tratado al padre Julio sabemos que era un hombre de Dios y que “gastó”
su vida por el Evangelio.
Lo que yo no sabía es que su fama de predicador había trascendido
nuestras fronteras...
... en enero de 1991 viajé a Venezuela por razones de familia. Unos sobrinos
argentinos muy queridos se volvían a Argentina por problemas de salud
y yo iba a colaborar con los preparativos y demás trámites para
el regreso. Ellos vivían en un pequeño pueblo llamado Casigua,
El Cubo, en el Estado de Zulia en el suroeste venezolano. Al llegar al pueblito
y pasar frente a la Iglesia, vi un pasacalle que decía: “BIENVENIDOS
PADRES OBLATOS”. Ya en casa de mis sobrinos, luego de saludos y de intercambiar
noticias, pregunté por el tema del pasacalle.
- Ocurre que el sacerdote que teníamos era muy viejito y falleció.
Han venido tres sacerdotes desde España, uno mayor y dos jóvenes
– contestó mi sobrina, agregando que la jurisdicción parroquial
era muy extensa en aquella zona semiselvática.
Tratando de ayudar lo más posible, entre otras tareas, yo daba una manito
en la atención de un pequeño negocio que tenían mis sobrinos
en su casa. Estando ahí, una mañana, veo recortarse en la puerta
de ingreso la figura de un hombre; al levantar la vista, reconozco en él
a un sacerdote. Salgo a su encuentro, lo saludo y él se presenta:
- Soy el padre Ramiro
- Ví el pasacalle, ¿ustedes son Oblatos de María Inmaculada?
- Sí, así es – contestó
- Yo soy argentino, de la ciudad de Santa Fe, conozco a la mayoría de
los Oblatos de Argentina, - respondí
- ¿Ah sí?, ¿a quién conoces?
Y fui nombrando algunos padres: Manuel, Felipe, Honorato, Eutimio, Garmón,
Riega, Germán,
- ¡ah! Germán – me interrumpió- estuvimos juntos en
el Seminario.
- Porfirio, Alejandro, Valentín, Pablo, Santiago, continué tratando
de nombrar especialmente a los españoles, y dejando para lo último
el nombre de mi gran amigo el padre Julio.
- ¡ah! PIQUITO DE ORO – contestó.
Y me explicó luego que él no lo conocía personalmente,
pero que su fama de predicador había llegado a sus oídos.....
¡Gracias Señor por haberme permitido conocer y compartir tantas
“correrías” apostólicas con PIQUITO DE ORO, un Santo
de este tiempo!
¡CUÁNTO ME ENSEÑÓ!
¡QUÉ HERMOSO LO QUE APRENDÍ!
Jaime Sirro
CUANDO UN AMIGO
SE VA
QUEDA UN ESPACIO VACÍO
QUE NO LO PUEDE LLENAR
LA LLEGADA DE OTRO AMIGO
CUANDO UN AMIGO SE VA
QUEDA UN TIZON ENCENDIDO
QUE NO SE PUEDE APAGAR
NI CON LAS AGUAS DE UN RÍO
CUANDO UN AMIGO SE VA
COMO EL PADRE JULIO QUERIDO
NO DEBEMOS OLVIDAR
LO MUCHO QUE DE ÉL APRENDIMOS
CUANDO UN AMIGO SE VA
UNA ESTRELLA SE HA ENCENDIDO
QUE ILUMINA EL LUGAR
DONDE HAY UN SANTO DORMIDO.
Santa Fe, 05-09-2006 - Despedida de Jaime
De Lilia de Gigliotti
Que dificil es hablar de alguien que ya no está más, pero más dificil es si se trata de Julio Rodriguez, un hombre nacido en León ( España) que consagró su vida al servicio del Señor (Oblatos Inmaculados de María) y a la comunidad.
Lo conocí en el año 1975 al realizar el 7mo cursillo de mujeres en Santa Catalina (Esperanza), desde allí en edelante compartí momentos y vivenvias inolvidables que quedarán grabadas en mi memoria y en la de mi Familia. Algunas como cuando íbamos a visitarlo al seminario, en su pequeña y humilde habitación, la cual le limpiaba y ordenaba, y el me decia: -deja así, no te preocupes Boba.
Tendría infinidad de anécdotas para contar de él, pero mi memoria puede fallarme, ya que todas son de mucha importancia para mi y dejó mucha sabiduría para mi vida.
Es por todo eso que aqui va mi recuerdo a un padre amigo, hermano y tendría infinidad de calificativos para con el, de aguien que nunca podré olvidar y ocupárpa un lugarcito en mi corazón.
Lilia
de Gigliotti