La Previa

La ordenación del ahora Padre Julio Zorrilla omi, fue todo un acontecimiento. Había motivo para estarlo. Se iba a ordenar en su barrio en Gonzáles Catan, donde creció y conoció a los Misioneros Oblatos de María Inmaculada.

Su ordenación sería en la escuela media N. 50 de Buenos Aires, que durante los años de estudios lo acogió en medio de los profesores y tantos compañeros que compartieron junto a él. Y por supuesto la calidad humana y la cercanía de su familia y los oblatos del lugar.

Preparativos y Celebración

Durante los preparativos en la tarde del 20 de Mayo. Julio sé notaba tranquilo, con su risa característica, y su caminada reposada. Atento a los últimos detalles de los ornamentos, que ha decir verdad, fue bastante sencillo pero que reflejaban el cariño de la gente que aporto con su trabajo y entrega.

Por otra parte los Oblatos del sector de catan y la parroquia oro verde, coordinaban los alojamientos de la gente que venía de distintos lugares tales como: Jóvenes de Mendoza, Gente de Atamisquí donde Julio reside, Tucumán, Córdoba, y Chile.

La celebración se realizó aproximadamente a las 19 hrs, había muchísima personas una 500 aproximadamente. Estaba el cariño y el entusiasmo de las distintas comunidades del sector de Catan. Como el trabajo que realizaron en los preparativos. El coro estaba conformado por jóvenes y niños. Los encargados de animar la ordenación eran Animadores de la comunidad. Y no podían faltar los oblatos. El presidente de la celebración era Mons. Juan Horacio Suárez.

La celebración mostró los signos visibles de lo que significa una ordenación sacerdotal; sin embargo hubieron momentos lindos y llenos de simbolismo. Por ejemplo cuando Julio es ungido por el Obispo, o cuando su Madre y hermano-as lo revisten con los ornamentos del sacerdote. La homilía estuvo marcada por la importancia de ser ministro de Jesucristo y dar muestra del reino de Dios en medio de la gente.

El Compartir

Antes de terminar la eucaristía hubo un apagón de luz en la escuela. Pero no por eso se dejo de dar la bendición final, y por supuesto escuchar algunas palabras de Julio, con tono de emoción y con sentido agradecimiento.

Cómo toda fiesta no podía faltar el brindis y la comida. Aunque la luz después volvió no hubo dificultades para identificar las donaciones de la gente y poder degustar de las empanadas, pizzas, y poder pasarlas con una rica Sidra.

Al llegar la luz quedo en evidencia que había hambre, deseos de compartir este momento de celebración con Julio y disfrutar. La música estuvo presente a través de grupos del sector, con interpretaciones de canciones cristianas.

La ordenación de Julio no se va olvidar, las comunidades se organizaron, disfrutaron y compartieron de la alegría de Julio. Es muestra de que el Carisma omi se renueva. Que Dios nos dé muchas más vocaciones y que María Nuestra Madre nos acompañe.

Hno. Mauricio Cáceres Tapia, omi.