El 4 de Junio de 2005, ha sido una fecha histórica para la iglesia del
Chaco en Paraguay. Temprano, en una mañana gris, tractores, carros y
autobuses trajeron a cerca de 2.500 personas reunidas para la primera ordenación
de un indígena Guarani, el padre Lino FLORES, un sacerdote diocesano.
El obispo que lo ordenó fue el Vicario Apostólico de Pilcomayo,
Mons. Lucio ALFERT, OMI. La ceremonia se realizó en la misión
de Santa Teresita, aproximadamente a unos 520 kilómetros del capital.
Después de 468 años de presencia católica misionera en Paraguay y ochenta después que los primeros oblatos llegaron al Chaco, hay un sacerdote de la zona. Los oblatos de la misión han tenido un papel importante en el itinerario vocacional de este nuevo sacerdote. Hace quince años, entró en el seminario menor de los Oblatos en Villa Independencia. Él ya consideraba ser sacerdote en aquella época.
Independencia está cerca de 700 kms de la casa de Lino en el este del Paraguay, muy diferente del Chaco con su duro estilo de vida. La familia de Lino lo animó en la búsqueda de su vocación sacerdotal. Pasó un año muy importante como ministro en una aldea indígena, donde aprendió la lengua local y ayudó a preparar a las personas para el bautismo. “Me ayudaron a perseverar en mi vocación,” dice Lino hoy.
En el mismo lugar en donde Papa Juan Pablo II había hablado hace 17 años, tres obispos y 16 sacerdotes esperaban a Lino FLORES. El Guarani de 33 años de edad había podido esperar 15 largos años de estudio y de varias experiencias pastorales tras de sí.
Su familia lo acompañó en la procesión de la entrada. Los músicos y otras personas vestidas con ropa a la usanza tradicional encabezaban la procesión. Los quince seminaristas del Vicariato estaban también en la procesión., Llevaban fotos de los obispos oblatos anteriores, Monsres. VERVOORT, LUCAS, y SHAW, así como la del padre SEELWISCHE y de los antepasados de Lino que habían trabajado con los oblatos para establecer la misión hace 60 años.
El vicario apostólico de Pilcomayo, Mons. Lucio ALFERT, OMI, mostró su propia alegría durante la homilía. El padre Miguel FRITZ, OMI, Vicario general, introdujo oficialmente al candidato a la ordenación. Luego, después de una antigua costumbre Guarani, el padre de Lino realizó el lavado ritual de su hijo con humo sagrado. Después de que el obispo hubiera ungido las manos de Lino con el crisma sagrado, el nuevo sacerdote frotó con oleos su pelo, así como harían los Chamanes locales.
Al final de la ceremonia, Lino expresó verdaderamente lo que los Oblatos, después de 80 años en la misión, se decían: “Es un regalo del Dios.”