UN COMEDOR
PARA LOS POBRES
“Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes y dos peces”(Jn
6,9). Entonces Jesús hizo posible el milagro de los panes. Los oblatos
cumpliremos casi 25 años de presencia misionera en Iztapalapa, al oriente
de la Ciudad de México. Hace 20 años nació un proyecto
para la mujer pobre de nuestra comunidad. El “Centro de Mujeres Pobres”
A.C. (CEMPO), fue fundado por el P. Yvan tremblay, OMI, quien ya se encuentra
gozando de la familia del cielo. Este centro ofrece apoyo a la mujer en cuatro
grandes campos: Educación, alimentación, salud y capacitación.
Aquí la mujer tiene un espacio propio para desenvolverse, formar comunidad
y ayudarse a así misma en su tarea social. El Centro ha pasado muchas
etapas en su vida como institución. Hoy a 20 años de iniciado
este sueño quisimos abrir un pequeño comedor popular para la gente
más pobre de nuestra comunidad. Esto se hizo realidad gracias a la iniciativa
de nuestra psicóloga; la Dra Cecilia Orellano; quien colabora con nosotros
desde hace medio año. Ella ha prestado este servicio con los niños
de la calle en el centro de la ciudad.
Para lograr el objetivo de este nuevo proyecto, el centro ha censado familias
pobres en los asentamientos irregulares de nuestra comunidad denominados como
campamentos (Son zonas cuyos habitantes fueron traídos por movimientos
políticos en forma de invasiones y cuyas escrituras no están regularizadas).
En esta zona viven familias muy pobres. Dado que no tenemos recursos suficientes,
Hemos seleccionado 30 personas, en su mayoría niños; para iniciar
nuestro comedor. Ofrecemos una comida al día que consiste en sopa, arroz,
guisado y frijoles. Por comida la gente paga únicamente $5; de estos,
algunos están exentos del pago. A casi un mes de inaugurado el servicio,
cada vez mas personas se acercan para solicitar el apoyo. Quisiera destacar
que las mismas mamás de los niños se han ofrecido como voluntarias
para cocinar los alimentos, así como las mismas personad de nuestra comunidad
quienes han donado pollo, agua, arroz, sopa y frijoles; también algunos
amigos de la asociación han hecho donativos para esta causa. Eso es una
bendición, ya que sentimos que juntos hacemos posible el hecho de alimentar
a esta pequeña comunidad. Creo que Dios sigue haciendo maravillas en
las personas, por eso hemos decidido que a finales del mes de julio podremos
invitar a comer a mas personas; claro eso con el apoyo de la comunidad. Agradecemos
a nuestros hermanos oblatos su apoyo, también a la gente que de una u
otra forma nos hace el favor de apoyar esta causa.
P. Roberto Tolentino, OMI