Misión 2006 (San Matías-Pintana).

Cerca de 30 Jóvenes de distintos lugares como: Maria Elena (Norte de Chile), de la región Metropolitana, y 2 jóvenes de Mendoza (Argentina), comenzamos la escuela de misión. Las edades de jóvenes eran variadas entre 13 a 22 años, algunos con muy poco experiencia de ser misioneros. En su gran mayoría eran mujeres.
Para llevar adelante esta misión se hizo como de costumbre una escuela de misión en la casa Emaús (Pre-noviciado) en donde se les proporcionó a los Jóvenes alojamiento y comida. Las mujeres dormían en las habitaciones de la casa, y los jóvenes en una sala en donde tenían las comodidades correspondientes; las horas de las comidas estaban marcadas, al igual que los horarios de oración y Eucaristía.

El Objetivo de los temas fue poder conocer la tarea misionera y así poder fortalecer la Fe de las familias del sector San Matías.

Nuestra escuela fue con muchas canciones y dinámicas que realizábamos en nuestros momentos libres para poder lograr una mayor integración entre los misioneros (as).

Los responsables de compartir los temas y a la vez de animar fueron: P. Rene Gonzáles (Vicario), P. Pedro Rotger, P. Sergio Serrano, P. Manuel Pérez, P. Luis Sabarre, Hno. Mauricio Cáceres y el Pre- Novicio Alejandro Llanos, quienes cumplieron una labor buenísima y a la vez muy sacrificada, pero con el espíritu misionero muy aferrado a sus corazones.

El lugar de misión, en su gran mayoría, fue misionado, en donde por las tardes se compartía con jóvenes, adultos y niños. Los más perseverantes eran los niños, lo podemos notar en la cantidad que participo con nosotros, el primer día asistieron 25, ya el segundo día fue algo que no esperábamos, eran 70 niños compartiendo con los misioneros, era algo fantástico ver cómo jugaban y cantaban alrededor de la plaza de la villa San Matías.
Los jóvenes se alojaron en las casas de las familias que los acogieron, sin lugar a dudas nosotros nos sentíamos como en nuestra casa, ya que el cariño entregado por ellos era de una familia en donde reinaba el amor y la paz.

Terminada nuestra misión en ese lugar, se notaba la tristeza de las familias de que terminase esa experiencia, al igual nosotros sentíamos ese amor entregado por una semana a estos jóvenes misioneros venidos desde tan lejos a hacer la voluntad del Padre. Al momento de estar en la casa Emaus nos daba mucha alegría de haber cumplido con nuestra misión, y a la vez recordábamos esos momentos tan alegres compartidos con esa gente.
Como experiencia personal puedo decir que la misión es algo que todos debemos seguir realizando para que así podamos hacer sentir a la gente mas necesitada, que Jesús esta con ellos y a la vez hacerle ver ese amor que nos entrega cada día. Espero que siempre nos alimentemos de ese amor y cariño que cristo nos entrega. Un abrazo en cristo

Jorge Alejandro Llanos Ortega
Pre-Novicio O.M.I - Chile