Cerca de 30 Jóvenes de distintos lugares como: Maria
Elena (Norte de Chile), de la región Metropolitana, y 2 jóvenes
de Mendoza (Argentina), comenzamos la escuela de misión. Las edades de
jóvenes eran variadas entre 13 a 22 años, algunos con muy poco
experiencia de ser misioneros. En su gran mayoría eran mujeres.
Para llevar adelante esta misión se hizo como de costumbre una escuela
de misión en la casa Emaús (Pre-noviciado) en donde se les proporcionó
a los Jóvenes alojamiento y comida. Las mujeres dormían en las
habitaciones de la casa, y los jóvenes en una sala en donde tenían
las comodidades correspondientes; las horas de las comidas estaban marcadas,
al igual que los horarios de oración y Eucaristía.
El Objetivo de los temas fue poder conocer la tarea misionera y así poder fortalecer la Fe de las familias del sector San Matías.
Nuestra escuela fue con muchas canciones y dinámicas que realizábamos en nuestros momentos libres para poder lograr una mayor integración entre los misioneros (as).
Los responsables de compartir los temas y a la vez de animar fueron: P. Rene Gonzáles (Vicario), P. Pedro Rotger, P. Sergio Serrano, P. Manuel Pérez, P. Luis Sabarre, Hno. Mauricio Cáceres y el Pre- Novicio Alejandro Llanos, quienes cumplieron una labor buenísima y a la vez muy sacrificada, pero con el espíritu misionero muy aferrado a sus corazones.
El lugar de misión, en su gran mayoría, fue misionado,
en donde por las tardes se compartía con jóvenes, adultos y niños.
Los más perseverantes eran los niños, lo podemos notar en la cantidad
que participo con nosotros, el primer día asistieron 25, ya el segundo
día fue algo que no esperábamos, eran 70 niños compartiendo
con los misioneros, era algo fantástico ver cómo jugaban y cantaban
alrededor de la plaza de la villa San Matías.
Los jóvenes se alojaron en las casas de las familias que los acogieron,
sin lugar a dudas nosotros nos sentíamos como en nuestra casa, ya que
el cariño entregado por ellos era de una familia en donde reinaba el
amor y la paz.
Terminada nuestra misión en ese lugar, se notaba la tristeza
de las familias de que terminase esa experiencia, al igual nosotros sentíamos
ese amor entregado por una semana a estos jóvenes misioneros venidos
desde tan lejos a hacer la voluntad del Padre. Al momento de estar en la casa
Emaus nos daba mucha alegría de haber cumplido con nuestra misión,
y a la vez recordábamos esos momentos tan alegres compartidos con esa
gente.
Como experiencia personal puedo decir que la misión es algo que todos
debemos seguir realizando para que así podamos hacer sentir a la gente
mas necesitada, que Jesús esta con ellos y a la vez hacerle ver ese amor
que nos entrega cada día. Espero que siempre nos alimentemos de ese amor
y cariño que cristo nos entrega. Un abrazo en cristo
Jorge Alejandro
Llanos Ortega
Pre-Novicio O.M.I - Chile