Encuentro
Latinoamericano de párrocos oblatos
“La justicia y la paz en la misión de las parroquias oblatas”
Del 20 al 25 de abril del 2009, Lima - Perú
“Desde
el Evangelio los oblatos abrirán con audacia nuevos caminos” CC,
8
“Nuestro pueblo está pidiendo a gritos una esperanza…”
CC, 5
En América Latina se busca consolidar un “sistema económico inicuo” (DA 385) caracterizado por la búsqueda del lucro, sustentado por la ausencia de valores éticos; la profundización de una crisis económica – financiera global que ahonda la pobreza y la desigualdad de nuestros pueblos; la desvalorización de la persona humana, la acentuación de la injusticia social y la destrucción ecológica que amenaza la existencia misma de las comunidades indígenas y campesinas que están siendo despojadas de sus tierras; la violencia institucionalizada, la corrupción, la criminalización de la protesta, la impunidad, las drogas y el narcotráfico; la pobreza urbana que afecta especialmente a los jóvenes y niños, los migrantes, la crisis del agua, la alianza de los medios de comunicación con los poderosos, el consumismo y la publicidad falaz…
“…Y nuestras parroquias también”
En este contexto reconocemos el esfuerzo de cambiar nuestra acción pastoral, caracterizada en muchos casos por el sacramentalismo y tendencias poco participativas, que no responden a un ministerio profético ni dan respuestas a las aspiraciones de los pobres. La catequesis es doctrinal más que vivencial y corre el peligro de quedar atrapada en ritualismos. Valorizamos su dinámica donde el kerigma es anunciado como buena noticia, pero debe profundizarse los desafíos de una formación catecumenal integral.
II. “Los oblatos prestarán constantemente atención a las aspiraciones de la gente y a los valores que posee”, CC 8.
“La acción a favor de la justica, la paz y la integridad de la creación es parte integrante de la evangelización” (R 9).
Nuestras parroquias
en los medios urbanos, campesinos, indígenas tienen que llegar a ser
comunidad de comunidades, casa de comunión, donde los párrocos
sean pastores con actitud de servicio, no dueños del rebaño y
la verdad (Jn 13, 15).
Nuestras parroquias, misioneras-proféticas-comprometidas, no pueden aislar
a sus fieles de sus compromisos temporales; al contrario, si convocamos es para
enviarlos (oblatos misioneros en parroquias misioneras).
Parroquia como signo de la presencia de Dios para el pueblo, para todos; que
anuncia horizontes, denuncia injusticias, interpreta los signos de los tiempos,
acompaña desalientos y se compromete con la formación permanente
de un laicado maduro.
III. “Los oblatos anuncian la presencia liberadora de Cristo y el mundo nuevo que nace de su Resurrección”, CC 9.
Como oblatos que
trabajamos en parroquias misioneras, viviendo en comunidad, queremos ser discípulos
de Jesucristo y proponer en dar énfasis a una catequesis kerigmática,
vivencial (a ejemplo de las primeras comunidades cristianas), con una formación
laical permanente, que tenga como centro el anuncio de la buena noticia de Jesucristo.
Una parroquia con un consejo parroquial participativo y facultativo, donde los
párrocos acompañan y se dejan acompañar. Un plan de pastoral
profético, misionero y comprometido.
Parroquia abogada de la justicia y defensora de los pobres (hasta el martirio,
DA 396). Parroquia que apoya y promueve el desarrollo alternativo y solidario.
Parroquia que alienta las organizaciones campesinas y populares para asegurar
sus derechos, que promueve políticas públicas, mesas de enlace,
etc., dando participación plena a los niños, a los jóvenes,
a las mujeres y a los ancianos.
Reafirmamos nuestra presencia misionera y profética en las comunidades
indígenas, campesinas, afrodescendientes, sectores urbanos empobrecidos,
migrantes, dejándonos “evangelizar por ellos, pues a menudo nos
hacen escuchar de forma nueva el Evangelio que anunciamos”, R 8a.
En esta tarea radicalizaremos nuestra escucha de sus profundos valores, sabidurías y tradiciones culturales. Llamamos a una solidaridad mayor con las luchas de los pueblos indígenas por defender el agua, la tierra y su derecho a existir y gozar de una vida digna.
Utilizaremos de manera eficiente nuestros medios de comunicación (radio, sitios web…) para fortalecer las redes de solidaridad con las luchas de nuestros pueblos y compartir sus alegrías y esperanzas.
Como párrocos oblatos tenemos una certeza: ¡No podemos abandonar nuestras opciones misioneras irrenunciables! “Esta opción nos induce a vivir en más íntima unión con Cristo y con los pobres”, CC 20.