La noche del 22 de noviembre, el P. Quesnel MAZILE, OMI, miembro del personal
del noviciado de Haití, fue raptado en la carretera hacia el aeropuerto.
El día siguiente, sus raptores lo liberaron, indemne, después
de pago de una gran suma de dinero entregada por los Oblatos. Afortunadamente,
no lo habían torturado, como sucede a menudo en casos de secuestro en
Haití.
Este incidente relacionado a los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, forma parte de una serie de crímenes similares, operados por bandas de delincuentes de la carretera, con el fin de desestabilizar el país antes de las elecciones. No es raro que los raptores torturen a sus víctimas, en espera de que las familias pagan el rescate por su liberación. En el mes de abril pasado, al menos se secuestró a 130 personas en Puerto Príncipe, la capital. Y aquí... no discriminan: las víctimas son extranjeros, tanto como de los haitianos.