GERARDO LECLAIRE,

"UN APOSTOL INCANSABLE"

P. Guillermo Siles Paz,
Superior Provincial

Misioneros Oblatos de María Inmaculada

Gerardo Leclaire, había nacido en un pequeño pueblo del Canadá llamado Manitoba, el pueblo era de habla francés. Fue un 5 de octubre de 1935.

Gerardo entró a los oblatos desde muy joven. Hizo su noviciado en Canadá y el 15 de agosto de 1956 profesó sus primero votos. Luego se fue a Roma cuando tenía sus 20 años. Inicia su escolástica en septiembre de 1956. Le tocaba empezar una nueva experiencia, pero por más años y con muchos compañeros suyos del mundo. Estudió sus 3 años filosofía y 4 de teología. Durante estos 7 años hizo sus votos temporales y también los votos perpetuos. El 9 de marzo de 1863, es ordenado como sacerdote en la misma capilla de la casa generalizia. El se ordenó justamente con otros 13 jóvenes. Fue Mons. Sedismundi, quien les ordenó, él era obispo, secretario de la evangelización de los pueblos. A los pocos días el Padre General, Padre deschaclé le dió la obediencia para Bolivia. El P. Gerardo gozada de esta obediencia. Nunca pudo olvidar este momento. Gustaba recordar, que vieran en él, un apóstol y misionero de los pueblos para llevar su palabra.

La obediencia para el era algo sagrado, permanentemente nos recordaba de la gran misión que tenemos los oblatos, estar siempre disponibles y disponibles para responder a los desafíos que la misión nos exigía. Tal vez por eso que aceptó acompañar al Padre Jette como su secretario privado, o también aceptó ser secretario del nuncio, justo cuando nace la Universidad Católica. Sus palabras aún resuenan, Debemos estar siempre disponibles”.

Una persona muy ordenada.

Gerardo era una persona ordenada, cada día sabía lo que tenia que hacer, Por ejemplo durante sus estudios en Roma, cada día después de comer y en vez de tomar la siesta, escribía las palabras del general. Durante 7 años, a las 13:45, estaba escribiendo todo lo que el padre general decía a los escolásticos. Después de dos meses tenían los escritos del general y sus compañeros lo transcribían y luego lo copiaron. Ese entonces, él no podía escribir en maquina. Sus compañeros decían que este trabajo lo hacía gustoso, porque él tenía mucha admiración por el Padre Deschalé, porque hablaba mucho de las misiones.

Su mayor distracción era la caminata. A el le gustaba disfrutar de las caminatas en la campiña y en las calles de su misión. Pero su mayor deporte era recordar las historias, anécdotas y fechas. Nunca le incomodo recordar. Por eso todos admiramos de su magnifica capacidad de recordar, de su magnifica memoria. Su dominio en los idiomas también fue parte de este su vivir para contar. Al dominar el inglés, italiano, francés, alemán, español, le era fácil de comunicarse con todos sus amigos. Por esa razón tuvo que dar muchos servicios a la congregación.

Su confidencialidad.

Era una persona que le gustaba la confidencialidad, respetaba bastante a las personas en su intimidad. Era “una tumba”. Muchas personas recurrieron a el para poder dialogar y poder recibir el consejo adecuado. Nunca ha faltado a esa reserva. Al contrario gustaba de ser un gran consejero, tal vez por eso fue el magister espíritus de muchos jóvenes. No tenía grandes aspiraciones, sino que gustaba vivir de la providencia de Dios, de la capacidad de responder al llamado del señor. Sus aspiraciones estaban más en ser reconocido por la gente y por su cariño.

Su modelo era San Pablo,

Si hacemos un poco de memoria, sentiremos como el nos hablaba de la palabra de Dios, con que pasión y con que sabiduría. Yo podría decir que se identificaba con San Pablo, será por eso que, frecuentemente nos hacia referencia a las epístolas de San Pablo. Hasta nos daba la impresión que sabía de memoria todos los detalles de sus epístolas. Pero no lo era así, sino que tenía siempre la Biblia, era su instrumento de trabajo. Así como San Pablo recibió el llamado de llevar el mensaje de salvación, él debía de hacer lo mismo. Que bello gesto, que hoy al hacerlo consientes lo reconocemos como que éste apóstol ha inspirado su celo apostólico.

Gerardo era muy feliz como misionero en Bolivia, ha recorrido casi todas las misiones oblatas de Bolivia. Estuvo en Cochabamba, en las minas, en La Paz y aquí en Santa Cruz. Su celo apostólico le ha llevado a dedicarse plenamente a la gente, siempre estaba disponible para acompañarles. Su celo apostólico le llevo a ser un misionero dispuesto a dar todo por la misión, hasta lo último. No le interesaban los obstáculos, ni lluvia, ni el barro, ni la distancia. Ahí estaba para acompañar y hacer conocer a Nuestro Señor y Salvador.

La familia fue la gran acción pastoral. Desde la pastoral familiar, dedicaba su tiempo y paciencia para que los hogares crezcan y avances en el amor de Dios. El nunca negaba su tiempo para este sencillo y dedicado apostolado. Por eso muchos hoy recordarán a su amigo, que además de acompañarles pastoralmente, les daba sus saludos de matrimonio y de cumpleaños. Quería siempre dedicar a la gente su tiempo para que puedan estar unidos. Por eso muchas familias tienen hermosos recuerdos.

Extrañaremos sus sencillas y profundas cartas, o sus discretos llamados por teléfonos para recordarnos algo importante. Tampoco el 5 de octubre podremos comunicarnos, era para él, el día más bonito. Estaba a lado del teléfono para recibir también el cariño de la gente. A veces no tenía ni el tiempo para desayunar, solo quería escuchar a sus amigos.

Parte al encuentro con el Señor.

Todo pudo planificar, menos la muerte y así es la vida. Más aun cuando un hombre pone su vida en las manos del Señor. El Señor sabe cuando, como y donde. Nosotros hoy estamos seguros que Gerardo parte al encuentro con el Señor, alegre porque su misión fue cumplida. El va donde el Señor le espera.

Un amigo muy intimo de Gerardo me dijo, “Nunca he conocido un oblato dedicado totalmente a la vida religiosa y a la misión. Gerardo era un Oblato hasta el final para la misión”. Este es un gran gesto de fidelidad y de servicio.

Bendito él que ahora parte al encuentro con el Señor, y esperamos que desde donde este, proteja y siga acompañando a todos sus amigos. Y que suscite en nosotros esa dedicación plena a lado de los pobres.

Desde la distancia te digo, que te extrañaremos Gerardo, pero sabemos que gozaras del Señor.

P. Guillermo Siles Paz,
Provincial.