A Un año del triste 11 de enero


¡Nada ha cambiado! Todo sigue igual, las mismas posturas prepotentes y excluyentes de hace un año. Las mismas caras oportunistas, como era de esperarse, no hay mucho que esperar tampoco. Después de un año de tantas reflexiones y de darle tantas vueltas al tema del Triste 11 de enero, lo que tenemos hoy al frente es el continuo enfrentamiento y la serie de agresiones que caracterizan a quienes se creen dueños de la verdad y dueños de todo.

Ayer se recordaron a las victimas de los enfrentamientos productos del odio y la intolerancia raciales del 11 de enero, estos recordatorios llámense misas, romerías, homenajes, marchas etc. Fueron como se esperaba cada cual por su lado. Los movimientos sociales indígenas y el llamado movimiento cívico de Cochabamba. Se volvían a concentrar en las plazas y calles de la ciudad.

La plaza de la banderas, hizo honor a su nombre, cientos de banderas muy bien confeccionadas para la ocasión, hicieron creer a la opinión pública que se trataba de una especie de concentración en defensa de la democracia, que ellos mismos en su oportunidad pisotearon, una plaza llena de “Jailones”(1) como aquí les dicen.

Los discursos no se hicieron esperar, fieles a su estilo los líderes de la oligarquía cochabambina llamasen el prefecto y los comités cívicos habidos y por haber, poniéndose en una condición de victimas y agredidos, que ni ellos mismos se lo creen, además de lo ridículo que les resulta ponerse en esas posturas, dirigieron Palabras llenas de agresión a quienes ellos llaman agresores: los campesinos y gente del interior del país. También por ahí hubo una proclamación de un nuevo “mártir” de la “paz y de la democracia”, el joven Cristian Urresti, Joven adolescente (sobrino del prefecto) que ellos mismos utilizaron como carne de cañón en ese triste día de enero. Al mismo tiempo los medios de comunicación cubrían minuto a minuto lo que venia ocurriendo en esta plaza que se ubica en la zona más residencial de la ciudad, imaginamos la gran inversión y sacrificio de parte de estos medios, que se han puesto al servicio de los intereses de la derecha oligárquica. Porque será???
Al fin y al cabo los medios de comunicación apuestan por quien da más, fiel al estilo de la prensa amarilla de los años 90 en el Perú comprados y manejados por la dupla fujimori-montesionos. Aquí sucede algo similar.

En otra parte de la ciudad no ha muchas cuadras, en la plaza principal 14 de septiembre, Una gran masa humana se concentraba para recordar a los caídos en esa lucha frontal por sus derechos, recordando a los dos campesinos del chapare que cayeron victimas del odio y el desprecio desproporcionado a la raza india: Juan Tica Colque y Luciano Colque

Jóvenes estudiantes, madres de las periferias, delegaciones del campo, entre otros recordaron y se comprometieron a nunca más ser agredidos por el odio desmedido de quienes siguen creyendo ser dueños del país y de todo. Lógicamente con un presupuesto de organización muy modesto, wifalas y banderas bolivianas, polleras, chulos y huellas de abarcas que anunciaban un nuevo amanecer llenos de esperanza para quienes siempre estuvieron postrados y excluidos. Es el nuevo compromiso serio y sincero que nace de los corazones más humildes y sencillos. ¡NUNCA MAS! Era el grito que recordaba la tarde más negra en la historia de Cochabamba, que no se repita. La intolerancia o la llamada tolerancia cero, es tan brutal como antievangelica.

Al margen de todo esto y como testigos de estos hechos que ocurrieron hace un año, nos obliga moralmente a una actitud imparcial, critica y reflexiva, esto no debe quedar impune, hay 3 vidas que se apagaron y cientos de familias que claman justicia. Como siempre el más débil es quien mas sufre las consecuencias. Ha transcurrido un año entero y nada, la misma actitud y el mismo encubrimiento, el chantaje, las acusaciones de uno y otro bando.
Estamos seguros que la primera responsabilidad de estos hechos lamentables caen sobre el prefecto de Cochabamba Manfred Reyes (hoy se proclama victima) y de toda la organización derechista incluido el comité cívico y la juventud cochabambina. Que planearon masacrar a cuanto campesino se encuentren al frente, so pretexto de limpiar la ciudad y cuidar el ornato que supuestamente los miles de campesinos habían puesto en peligro. La consigna era masacrar, matar. Eso ya es sabido. Para eso crearon el ejército cívico constituido por los llamados hijitos de papás y con muchos refuerzos de la juventud cruceñista.
Por otro lado, no creo que el MAS esté exento de culpa, los campesinos fueron expuestos por estos. Ancianos, mujeres y niños fueron traídos para ser expuestos y los líderes agitadores brillaron por su ausencia en el momento en que la situación era cada vez más grave. A pesar de lo histórico que pudo resultar la concentración antes vista en la ciudad pidiendo la renuncia de un prefecto, se cayó en la desesperación política del poder absoluto.
Escribo estas líneas luego de pasar una larga noche de vigilia, en busca de lograr entender lo que ocurrió ese día, la misma actitud de aquella noche de entonces. Lo hago como un ciudadano de a pie, con no muchas experiencias en las labores literarias, pero creo que es un deber moral realizar el esfuerzo de escribir estas líneas ya que al lado de un hermano fuimos testigos de esta barbarie en el mismo lugar de los hechos, conociendo los antecedentes y el desenlace fatal.
Por eso, nuestra decisión de ponernos del lado del más débil y sencillo. Como una actitud evangélica propia de la que creemos y predicamos y como un llamado a la reflexión a quienes creen que el poder del dinero lo puede todo. Inclusive hasta quitar la vida de muchas personas.

Lino P.

(1) Expresión popular con las que se les conoce a los ricos, a los que viven en las zonas residenciales, los que tienen plata.