EL GOBIERNO DE EVO
Balance Anual 2006
P. Gregorio Iriarte o.m.i.

No deja de ser un tanto complicado y difícil el emitir un diagnóstico sereno y objetivo al acercarnos a un año del Gobierno de EVO. Sigue constituyéndose en un “signo de contradicción” tanto a nivel nacional, como internacional.
Para lograr una mayor claridad, desarrollaremos el análisis en tres distintos apartados: en primer lugar, trataremos de constatar sus grandes éxitos, sobre todo en el área económica y social. Veremos, en un segundo momento, sus dificultades, sus contradicciones, sus marchas y contramarchas, sazonadas siempre con discursos agresivos y con un dinamismo y una capacidad de entrega que causa admiración, para terminar con algunos cuestionamientos y sugerencias que, creemos, deberían asumirse en el momento actual.
Para darnos una idea de cuán fácil es equivocarse al juzgar al Gobierno de Evo, tomemos un sólo dato, pero de gran importancia: La mayoría de los analistas, de los medios de comunicación y de la opinión pública, pensaban, hace un año, que las mayores dificultades y los posibles tropiezos los iba a tener el Gobierno en el área económica. Se hablaba de la limitada preparación del Presidente y su equipo, de fuga de capitales, de aislamientos comerciales internacionales, de devaluación monetaria, de toma de propiedades a favor del sector social, que se implantaría un sistema económico de corte socialista… nos llevaría, a la larga, hacia el fracaso… pero que le iba a ir bien el área de la política por el triunfo masivo electoral, por el apoyo mayoritario de la población, porque no iba a tener que lidiar con la labor obstruccionista de los partidos tradicionales…etc. Bueno, pues ha sucedido todo lo contrario: en el área económica le ha ido muy bien, mejor de lo que los más optimistas podrían sospechar, en cambio, en el área política le ha ido y le va de mal en peor.
Las últimas encuestas de opinión le dan al Gobierno de Evo un 52 % de apoyo, frente a un 77% que tenía hace, exactamente, un año. El bajón no está relacionado con el área económica, sino, exclusivamente, con el área político-social.
Hay que tomar conciencia de la complejidad de una realidad, tan dinámica y a la vez, tan inestable y frágil, como la de Bolivia, para percatarnos de los auténticos y colosales desafíos que todo Gobierno debe enfrentar. Somos testigos, en el momento actual, de los grandes logros del Gobierno de Evo. Estamos percibiendo un futuro prometedor para el país, como nunca lo habíamos soñado, por un lado, pero esa visión optimista va acompañada, de incertidumbres, de miedos y de amenazantes nubarrones que presagian enfrentamientos que pueden llegar a afectar hasta la integridad del país.

METAS LOGRADAS
Los logros del Gobierno en el corto lapso de un año, saltan a la vista. Supo aprovechar una coyuntura favorable, mantener la estabilidad monetaria y el equilibrio fiscal a la vez que se incrementaban los ingresos en más se un 40%, sobre todo a través de la llamada “nacionalización de los hidrocarburos”, que en realidad fue una exitosa renegociación con las poderosas empresas petroleras internacionales.
El nivel de los ingresos del PIB nacional llegan, actualmente, a casi los 10.000 millones de dólares, las exportaciones pasan de los 4.000 millones de dólares, dando un saldo positivo en la balanza comercial. El déficit fiscal, no solo ha desaparecido, sino que se ha logrado más de un 5% favorable. Los impuestos se ha ido universalizando, la corrupción administrativa ha diminuido, los controles aduaneros han mejorado, aunque todavía haya mucho por hacer.
Por otro lado, en el área social, se han consolidado los derechos de los sectores más necesitados, han aumentado los índices de autoestima en lo sectores más oprimidos: el bono Juancito Pinto ha favorecido a más de un millón de alumnos pobres, la alfabetización de 44.000 mujeres y 11.000 hombres, la creación del seguro de salud gratuita para los menores de 2l años, y los mayores de 60, la normativa legal para una distribución más equitativa de la tierra… Son algunos de los más importantes éxitos del actual Gobierno.
Es cierto que la coyuntura internacional, sobre todo en lo referente a los precios de los hidrocarburos y de los minerales fue altamente positiva, pero ello no menoscaba el comportamiento eficiente del gobierno en el área económico-social.
A ello habrá que añadir otro factor altamente positivo para nuestra economía y es el de las remesas que llegan desde el exterior, enviadas por los emigrantes.

TENSIONES, ERRORES Y TROPIEZOS

“En macroeconomía vamos muy bien, pero en microeconomía el Gobierno está, francamente, aplazado.” La frase se ha repetido con frecuencia y expresa una gran verdad. En efecto, los índices de desocupación se mantienen muy altos, cerca de un 11% , y el subempleo ha ido en aumento, así como la economía informal. El resultado lo tenemos a la vista: son cada vez más los bolivianos/as que se van a Europa o EE.UU, en busca de trabajo. Estamos llegando, en el momento actual, a una pérdida creciente de mano de obra calificada.
Las concentraciones masivas demuestran que los actores políticos son ahora los movimientos sociales o regionales, con ausencia casi total de los partidos.
Los medios de comunicación se quejan de amenazas contra la libertad de expresión, así como de la limitación de los derecho civiles y políticos, con actitudes discriminatorias y excluyentes.
Son muchos los que perciben tendencias francamente autoritarias en el gobierno, con afanes centralizadores, tratando de anular a la oposición.
Esto se ha visto, sobre todo, en la confrontación que se ha dado, a lo largo de cuatro meses, en la Asamblea Constituyente, por no aceptar que las votaciones sean por 2/3 sino por simple mayoría, ya que el MAS cuenta para ello con suficientes votos.
La demanda autonomista de la denominada “Media Luna” ( Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando) está siendo el eje articulador de la oposición de la lucha contra el Gobierno, con un amalgama de motivaciones regionalistas, políticas, divisionistas y aún racistas.
La polarización entre oriente y occidente ha ido en aumento, y pareciera que el Gobierno no da mucha importancia a este desafío tan peligroso. El Presidente Evo sigue con su discurso agresivo y provocador, generalizando y tildando a todos, sin discriminación, de oligarcas, divisionistas, latifundistas…
Estamos ante un grave peligro de fragmentación. Esto ha servido para que un partido político de derecha, como PODEMOS, se haya aprovechado para movilizar a los Prefectos y Comités Cívicos de estos Departamentos. Un proyecto de descentralización de carácter autonómico se ha convertido en el principal desafío político del país La derecha se ha ido articulando, no ya en torno a los consabidos personajes de la política, sino alrededor de líderes localistas que manejan el fácil y atractivo discurso regionalista.
Preocupa profundamente el que el Gobierno haya perdido el control de una parte importante del país. En vez de incorporar a las regiones, a los Prefectos y a los Comités Cívicos en el marco de un plan nacional coherente y viable, dirigido por el propio Gobierno, ha entrado en una especie de competencia de poder. En vez de dirigir, orientar y gobernar, se ha enfrascado en descalificaciones y ataques verbales. En lugar de impulsar las autonomías se h visto arrastrado y sobre pasado por ellas.
Es evidente que las actitudes de los Departamentos del Oriente, y sobre todo, las del Comité Cívico de Santa Cruz han sido arrogantes, obstruccionistas, sin visión nacional y sin reconocer lo positivo del Gobierno. Sin embargo, es el propio Gobierno quien tiene la obligación primera y principal de salvar, a como dé lugar, la unidad y la integridad del país.
Algunos slogam repiten: “El Gobierno es de todos y para todos”. No es raro ver grafittis y camisetas con este mensaje dirigido, ante todo, a Evo: “Yo también soy boliviano”
Es necesario que se dé en el Gobierno un reajuste ideológico-político pues, no pocas veces, parecería que incita a la confrontación. Debe definir cuál es el ideal de país queremos y qué tipo de desarrollo económico-social se debe que implementar para lograrlo.
Un dato políticamente muy impactante y muy cuestionador para el Gobierno es el que ha perdido el apoyo de la clase media, aún de la clase media empobrecida, que, sin embargo, mayoritariamente le apoyó con su voto en las elecciones nacionales.
Algunos analistas piensan que el mayor error político que cometió Evo fue el apoyar el NO en el Referéndum, oponiéndose a las autonomías departamentales.
El proyecto de cambio, que debe darse en el país, y que el Gobierno lo impulsa con gran energía, está vinculado a la superación del centralismo absorbente en el que ha vivido el país desde sus orígenes. Ese proyecto de cambio tiene uno de sus pilares más importantes en el régimen autonómico departamental. Ese gran proyecto descentralizador se ha constituido en la “manzana de la discordia”. El Gobierno de Evo tiene que asumirlo ya que los cuatro Departamentos en los que ganó el SI tienen la voluntad y el pleno derecho a hacerlo realidad, aún a costa de la oposición de importantes sectores del Gobierno.
Si no se da un cambio radical en Gobierno en el tema de las autonomías y un cambio también el lenguaje y en las actitudes de los dirigentes de los Departamentos de la “Media Luna” al país le esperan días de permanente inestabilidad y de continuos enfrentamientos.
“La unidad verdadera surge en la complementariedad de los opuestos. Es una base la filosofía quechua-aymara. Hay que buscar el equilibrio, no la confrontación. El modelo occidental tiende siempre a la dominación. Busca el enriquecimiento personal y la acumulación de la riqueza a costa de los otros. La izquierda tradicional siempre ha enfatizado el vencer y aplastar al contrario. Bolivia es inmensamente rica en diversidad. Eso es una gran riqueza. El Gobierno debe pasar de la confrontación a la complementariedad. La otra mitad también existe. Sin la otra mitad no tendríamos país” (Filemón Escobar)


INTERROGANTES Y SUGERENCIAS
-- La bonanza económica tiene que llegar hasta el pueblo. Es necesario crear fuentes de trabajo y mejorar los ingresos de tantos pobres y cada vez más empobrecidos.
-- El año 2007 debe ser el año de la de la reactivación económica productiva y de la industrialización. El año en el que ya no sea necesario ir al extranjero para encontrar mejores condiciones de vida.
-- La Asamblea Constituyente es el escenario para un cambio fundamental y de absoluta necesidad en el país. El permitir su empantanamiento, durante cuatro largos meses, significa subestimarla. Es necesario que se llegue, cuanto antes, a la concertación, ya que de no lograrse, todos saldrían perdiendo, pero el que más, el propio Gobierno.
-- En política internacional, las críticas contra el Gobierno de Evo se han centrado sobre la estrecha relación (para muchos de total subordinación) a los Gobiernos de Cuba y de Venezuela y un rechazo visceral contra del Gobierno de los EE.UU.. Habrá que distinguir siempre entre los programas de apoyo económico-social y la ingerencia en política interna. Los programas que se están realizando se muestran como muy positivos. Sin embargo, nunca los proyectos y la colaboración técnica deben supeditarse a imposiciones políticas o ideológicas.
-- Los Obispos de Bolivia en el mensaje que emitieron en su última Asamblea, juzgan que, a pesar de ciertos cuestionamientos importantes, se debe reconocer los avances positivos que el Gobierno está dando en bien, sobre todo, de los más pobres. Transcribimos algunos de sus juicios:
“Nos congratulamos de los pasos que se están dando para la recuperación de los recursos naturales, factor muy importante para el necesario desarrollo del país y su economía y que deberá beneficiar de manera especial a los sectores más empobrecidos. Asímismo, vemos avances en la lucha contra la corrupción y animamos a todos a seguir por un camino de austeridad…. Como Iglesia, participamos en este proceso con esperanza. Sabemos que ningún proyecto político se identifica con el Reino de Dos, que la tarea de los cristinos es apoyar y comprometerse en lo que conduce a la justicia y a la verdad. Es nuestro deber evangelizar en todo momento y lugar para que el plan de Dios llegue a su plenitud. La confrontación y el resentimiento solo conducen a la frustración, división y debilidad nacional. Hoy más que nunca, es necesario que entremos en la dinámica del diálogo entre los pueblos, las fuerzas políticas, los sectores sociales, las regiones y las culturas”. (Conferencia Episcopal de Bolivia. Nov.2006)

P. Gregorio Iriarte omi