Experiencia
de retiro en Santa Cruz – Bolivia
Me han pedido que escriba acerca de mi experiencia en el retiro de Santa Cruz
– Bolivia y de este tiempo de formación.
Ante que todo comienzo presentando a los participantes y a quienes fueron nuestros
acompañantes del retiro. Los escolásticos participantes fueron
Mark Pagente y Angelo Diana de Filipinas; Fredy Alberto Santorio de Uruguay;
Héctor Ortega, Oscar Quiñones, Osvaldo Otazú, Oscar Vera
de Paraguay; Giovanny Nova de Venezuela; Federico Chajón, Darío
Pérez de Guatemala; Eduardo de la Cruz, Humberto Herrera, Juan Manuel
Flores de México; Edicarlos Alves, Patrick Oliveira, Fernando Dos Santos
de Brasil. Los acompañantes fueron P. Alberto Huamán de Perú,
P. Wilmar Varjao de Brasil, P. Francisco Martínez de México, P.
Pedro Britez y P. Leo Guilmette de la Prov. de Paraguay.
Acerca de la experiencia del retiro puedo decir que fue realmente una bendición,
un tiempo de Gracia para reencontrarse con uno mismo y con el proyecto de vida
que Jesús puso dentro de mi corazón para llevarlo acabo dentro
de la congregación Misionera Oblata. Las tres primeras semanas fueron
un tiempo de intensa oración para dejar hablar al Señor de la
Vida a través de su espíritu en la intimidad de la oración,
para así confirmar la elección de vida y elección para
toda la vida. Fue importante también en este tiempo de oración
reconocer que el paso del Señor por tu vida siempre te va pidiendo cambios
e ir transformando todo aquello que vamos arrastrando en el camino de consagración,
que muchas veces no nos deja actuar en plena libertad, pero que debemos transformarlo
en una bendición tanto para ti, como para quienes te acompañan
y que se hacen parte de tu vida.
Estoy inmensamente contento con este tiempo de retiro que me dio la posibilidad
de confirmar mi vocación oblata y de querer consagrar mi vida plenamente
al servicio de los más sencillos, los más necesitados de Dios.
Todo el proceso que he ido viviendo a través de estos años no
ha sido fácil, más no puedo negar en todo, la presencia amorosa
de Dios que ha acompañado mi camino como misionero, especialmente en
este tiempo de Pastoral. Cada momento, cada experiencia y cada compartir tanto
con todos mis hermanos oblatos, los Jóvenes de las misiones, de congresos
y las comunidades de pastoral, han sido importantes y enriquecedoras para seguir
avanzando y asumiendo el Deseo de Dios para mi vida.
Quiero aprovechar de agradecer a mis hermanos Oblatos, todo este tiempo de hacerme
sentir identificado con el Carisma de nuestro fundador Eugenio de Mazenod, pero
también quiero aprovechar la oportunidad de hacer un poco más
de conciencia con el compromiso vocacional que nos toca desde nuestra propia
consagración y desde los jóvenes que nos demandan más presencia
en nuestro servicio como Oblatos y desde el hermoso carisma que nos mueve entre
comunidades empobrecidas por el sistema en que vivimos. Seamos hermanos portadores
en todo momento de la gracia vivificante de Dios y de la vida que se nos entrega
del mismo Jesús Resucitado.
La constitución 2 nos dice, “Lo hemos dejado todo…”,
y lo termino diciendo “para encontrarnos con mucho”. Que así
sea en nuestra vida, entregamos todo en el servicio misionero, porque hemos
recibido del mismo Dios todo.
En Cristo Jesús, su hermano Oblato Miguel Díaz Márquez.