Fue la del Rdo. Gregorio Iriarte en su mensaje
bioético, antropológico y patriota.
Con las descollantes figuras humanas contemporáneas, riquísimas
en valores morales y en mensajes, cual Leonardo Boff, Pérez Esquivel,
Mario Rodríguez Silo, humanista, Xavier Albó antropólogo;
a esa altura, tenemos el privilegio de gozar entre los nuestros con una voz
de elevada tesitura moral, un profeta del espíritu, un boliviano superior
llamado Gregorio Iriarte. Precursor del socialismo humanista y cristiano, va
pergeñando y publicando artículos, obras, libros de contenid o
profundamente educativos.
Ahora nos envía una nota valiosa titulada “La Falta de equidad”
como el mejor homenaje reflexivo en el Día de la Patria. Dio en el clavo,
pues asegura que antes de mejorar la deficiencia económica y social de
nuestra Bolivia, debemos procurar el cambio revolucionario ético de sus
habitantes. Cambiar el alma del boliviano, superar la condición intrínseca
de su conciencia y fortalecer el auto-respeto de su dignidad de persona humana.
El autor emite importantes reflexiones en honor de Nuestra Bolivia, concluye
remarcando combatir los orígenes de las falencias personales y colectivas
tales como la desigualdad, la inequidad, la injusticia, la explotación,
el enriquecimiento ilícito, la corrupción…”. “Lo
prioritario, afirma, no es suprimir las desigualdades, sino erradicar las causas
generadoras de esas desigualdades”. Será importante programar soluciones,
mejor educar revolucionariamente al ser humano. Con él evoco aquella
renovación extraordinaria del “Hombre Nuevo en plenitud de principios
y valores morales”.
Iriarte sugiere operativizar esta afirmación “mediante la universalización
enriquecedora de la educación, con un continuo mejoramiento cualitativo
y en permanente innovación, desarrollando en todo educando la conciencia
crítica y la creatividad”, por supuesto, yo agrego, introducir
estas categorías del pensamiento en un marco absoluto de interculturalidad
y de contenido bioético, de estrecha=2 0vinculación armoniosa
con el medio ambiente, siempre alejados de toda mercantilización enajenante,
de toda irrespetuosidad contraria a la dignidad y a la libertad que comentamos.
Nuestro pensador critica el asistencialismo paternalista dirigido a los indígenas
originarios y campesinos, aquel que habitualmente concebimos con toda la superficialidad
a la que estamos habituados. Con él debo asentir que se debe ofrecer
prioritariamente una mirada antropológica antes que plantear a priori
soluciones socio-políticas uniformes. Nada de etnocentrismo para valorar
correctamente a nuestros hermanos indígenas y al resto de los compatriotas;
más bien, respeto y fraternal aproximación, alteridad y nostridad
en la relación interactiva, en la lectura y aplicación de la Carta
Magna aprobada por el soberano.
Aunque carezco de perfil sociológico profesional y conocimientos doctrinarios
puedo expresar mi adhesión a lo aprendido inicialmente en la antropología
y la disciplina bioética, conceptos que permitieron la comprensión
significativa del Estado Plurinacional en la nueva CPE, amén del aprendizaje
de contenidos complementarios expuestos por Carlos Mariátegui, Alejandro
Lipschutz, José Antonio Arze, Arturo Urquidi Morales, Jorge Alejandro
Ovando Sanz. Hoy, los intelectuales debemos asentar racionalidad comprensiva
para comprender el significado de importantes términos como: autoformación,
participación ciudadana, autoestima personal y social, identidad cultural,
interculturalidad y principios éticos. “El verdadero desarrollo
está en las personas, no en las cosas” nos espeta con maestría
de sacerdocio teológico y moral.
Me pregunto continuamente sobre la condición humana cuando sirvo al boliviano
sacrificado en su carencia de derechos humanos, minusválida en su autoestima,
subvalorada por los clasistas resentidos de su propia progenie. Lograr de estos
hermanos, no sean un conglomerado de etnias dependientes sometidas a órdenes
sectarias, objetos instrumentales sino sujetos dueños del propio destino,
libertadores de la necesaria descolonización. Que los bolivianos tomemos
conciencia de nuestros derechos, de las potencialidades de nuestra generación
y subsiguientes. De eso trata la gestión política del cambio y
por eso me encuentro en la línea de combate, militando comprometido en
el Movimiento al Socialismo Humanista del Siglo XXI.
De la visita a la capital, rescato dos instancias: la sesión del Congreso
y la atmósfera de paz. En la primera, la oratoria patriótica del
Vicepresidente, dura y amenazante contra la sedición y el separatismo,
como debe ser.
Al término departimos amistad renovada con el guardián de la Casa
de la Libertad, don Mario Morales, distinguido y culto historiador quien nos
expuso el proyecto de ampliarla comprando predios vecinos con el objeto de incrementar
materiales históricos tangibles de las culturas ancestrales precolombinas,
las naciones de nuestro territorio para ampliar la trascendencia y representación
de todo el universo naciona l. Importa valorar la diversidad, la cultura y la
civilización de los pueblos componentes del Estado Plurinacional, profundizar
su menaje a partir de los señoríos aymaras, quechuas, guaraníes,
nuestras raíces andinas; y para quienes asumimos mestizaje, la otra mitad,
el ancestro hispano enriquecedor en su mejor concepción moral y en sus
claridades históricas.
Fue él quien tuvo la iniciativa de invitar a las autoridades nacionales
y regionales a honrar la Patria con sumisión de cálida bolivianidad
y a deponer todo encono; recibió a moros y cristianos con verdadera simpatía
y acogimiento. Con su señorío generó un ambiente de respeto
y tranquilidad. Por lo demás, esa fue la atmósfera que espectamos
en la capital del Mariscal Antonio José de Sucre en el Día de
la Patria entre todos los congregados para honrarla en sus 184 años de
República independiente. Paz y hermandad fue también el mensaje
del presidente Evo Morales Ayma.
(Gastón
Cornejo Bascopé, Senador del MAS.)