SITUACION DE EMERGENCIA DE LAS CARCELES EN BOLIVIA

«Vengan aquí benditos de mi Padre..... porque estuve preso y me fueron a visitar» (Mt 25,36). Estas palabras de Jesús hoy resuenan más fuertemente en este pobre país de Bolivia. Hoy por la mañana estuve visitando a mis presos en el penal de “San Sebastián de varones” de Cochabamba, donde acompaño como capellán conjuntamente con Darwin, un escolástico Colombiano de la casa de formación Oblata “Bolper”; ellos se encuentran en una huelga de hambre a nivel nacional. Son algo así de ocho mil presos (varones y mujeres) en todo el país. Sus reclamos son para buscar mejores condiciones de vida, mejores posibilidades de alcanzar la libertad, etc. Todos ellos fijados en dos leyes controversiales que son la 2298 y la 1008. Muchos de ellos tienen hasta dos años de prisión sin ser juzgados, y cuando quieren apelar a la libertad condicional hasta que se les juzgue, les piden sumas de dinero que es imposible para ellos poder pagarlas.

Realmente la cárcel es siempre muy dura. El delito lleva al ser humano a verse privado del don más precioso que tiene cada hombre o mujer: la libertad. Pero la prisión no priva al recluso de su dignidad humana. Tenemos todos la obligación de promover esa dignidad en quienes se hallan presos y para ello deben emprenderse acciones que la favorezcan.

Estas acciones que promuevan la dignidad parece que se les ha olvidado a las autoridades de la nación, a ellos quisiera recordar esas palabras que también dijo Jesús: «Estuve en la cárcel y no me visitaste» (Mt 25,43), Mi deseo es mover su conciencia e interesarse por las urgentes necesidades que tienen estos presos. Esta mañana me ha tocado presenciar con mucho dolor la costura de la boca de cuatro de los internos de mi penal. Las medidas se están radicalizando. Estuve hablando con varios de ellos que están dispuestos de crucificarse con clavos el día de mañana.

Por eso exhorto a ustedes hermanos y hermanas para que oren con nosotros para que las autoridades correspondientes tomen las medidas necesarias para evitar todas estas medidas radicales que ellos están dispuestos a tomarlos. Y al mismo tiempo orar por cada uno de los internos para que Cristo resucitado, que entró en el Cenáculo estando las puertas cerradas, pueda entrar en todas las prisiones de Bolivia y encontrar acogida en los corazones, llevando a todos paz y serenidad.

P. Alberto Huamán, omi