Ordenación sacerdotal del P. Alaín Romero Heredia
(Por Marc Verberckt
omi)
Muchos nos dimos cita en una Santa Cruz sacudida por el surazo el día
20 de mayo para compartir la alegría de la ordenación sacerdotal
de nuestro hermano Alaín Romero.
La primera cita fue en la catedral donde el cardenal Julio Terrazas nos dio la bienvenida. Varios sacerdotes, oblatos y otros religiosos y religiosas nos reunimos en un ambiente de cantos, oraciones y súplicas pidiendo a Dios que bendiga, consagre y santifique a este nuevo sacerdote. Hicimos votos para que Alaín sea un sacerdote feliz al servicio de los más pobres.
Después,
algunos colectivos nos llevaron a la parroquia de San Martín donde muchos
grupos parroquiales alegraron la noche con danza y música y nos hicieron
olvidar el frío. También el hambre desapareció gracias
a riquísimos bocaditos preparados por gente generosa de la parroquia.
Es en esta noche hermosa que Alaín nos proclamó la siguiente poesía con la cual describe bien el sentido de su vocación:
Señor,
te fijaste en mi,
Tus brazos de amor sobre mi posaron;
Y una ilusión se me hizo un llamado
Yo dudé un momento de ir o dejarte.
Me sentí tan débil y tanto el trabajo
Dudas, ilusiones, suspiros y llantos
Al final me dije: si Dios ha amado tanto
Porque yo no podré imitarlo un poquito.
Y con el coraje que viene desde lo alto
Me lancé a sus brazos y le dije: te amo.
Y hoy aquel
dulce amigo
Que le había llamado
Con el Santo Crisma le unge las manos
Para que bendigan y sanen.
¡Serás el pastor con rebaño!
¡Ánimo … Adelante! … derrama esa gracia
Que el Señor te ha confiado
Y nunca olvides que eres Sacerdote,
Ministro sagrado, apóstol del pobre,
Misionero Oblato de María Inmaculada.
El día después en la fiesta de nuestro fundador, San Eugenio de Mazenod, se llenó el templo de San Martín para la primera misa del nuevo sacerdote. Talvez puede ser pequeño de estatura, pero como predicador está a la altura de muchos grandes.
Después de la misa tuvimos todavía un exquisito almuerzo entre oblatos, amigos cercanos y familiares en el antiguo templo.
Luego retornamos
a nuestras casas aprovechando más que detenidamente de los lindos paisajes
del Sillar o del Aeropuerto