1.
Realidad oblata en Venezuela
Actualmente, la misión de Venezuela, dependiente de la Provincia de España,
está formada por 9 Oblatos y 1 obispo. La misión, creada en 1990,
tiene tres obras distintas: Casigua el Cubo con dos Oblatos (1990), la catedral
de Machiques con tres Oblatos y el obispo del Vicariato Apostólico de
Machiques (septiembre 1999) y Palo Gordo con tres Oblatos (1992).
Estas misiones se encuentran en la zona occidental de Venezuela y muy cerca de la frontera con Colombia. Un miembro de nuestro grupo, como experiencia personal, atiende una comunidad indígena situada en una región muy aislada, en colaboración con una comunidad de Religiosas.
Al ser la unidad una Misión, aun teniendo tres casas, formamos una misma comunidad que tiene reuniones comunitarias frecuentes y un proyecto comunitario. Desde el año 2000 la Misión tiene un Directorio propio aprobado por el Consejo General y la Provincia de España.
A continuación aportamos datos estadísticos sobre las casas.
Machiques: La población de la parroquia se calcula en torno a los 40.000 habitantes. Comprende gran parte de la ciudad de Machiques y dos poblaciones rurales a unos 15 km de distancia. La población está integrada por venezolanos, colombianos e indígenas de varias etnias: yukpas, guajiros y barí. Se atiende la catedral, siete capillas en la ciudad y dos capillas rurales.
Casigua el Cubo: Una población de unos 20.000 habitantes, venezolanos y colombianos, y una extensión territorial de 5.800 km2. La población está centrada fundamentalmente en Casigua. Atendemos cuatro núcleos de población, distantes de Casigua unos 100 km. Dos son de indígenas barí. Existen cerca de 50 asentamientos rurales diseminados por todo el territorio. Es frontera con Colombia.
Palo Gordo: Es una población cercana a San Cristóbal, con 25.000 habitantes, tanto venezolanos como colombianos, distribuidos en 14 km2. Dispone de dos capillas.
Existen características comunes a las parroquias. Más del 50% de la población son niños y jóvenes. Existe un fuerte número de inmigrantes colombianos, hasta casi el 40% en algunos lugares. El 65% de las familias son inestables: uniones de hecho, abandono del hogar, hijos ilegítimos, etc. En general el nivel cultural es bajo, y existen zonas de pobreza crítica.
2.
Realidad de la Misión Oblata
La Misión en los últimos años ha experimentado un crecimiento
de personal, proveniente de la Provincia de España, de la Delegación
de Uruguay y de Italia. La comunidad se ha hecho un poco más internacional.
La Misión mantiene la relación con la Provincia de España
y participó en el proceso “Inmensa Esperanza”, manteniendo
su propia identidad. Igualmente participa en las reuniones regionales de la
CIAL.
Una prioridad de la unidad oblata ha sido la pastoral con jóvenes y dentro
de ella la pastoral vocacional. Hay un equipo de pastoral vocacional con tres
Oblatos, que organiza encuentros y convivencias y trabaja en el seguimiento
de los aspirantes.
En la comunidad de Palo Gordo en 2002 se abrió un prenoviciado. Actualmente hay ahí cinco jóvenes, que cursan sus estudios en el Seminario diocesano. Esta realidad vocacional es una esperanza para nuestra Misión. Uno de los padres es profesor en el Seminario.
Importantes
han sido las visitas, tanto del Consejero Regional, P. Mazile, en 2000, como
las del Padre Provincial en 2000 y 2002. Significaron una oportunidad de evaluar
la actividad y la vida de nuestra Misión, así como de estrechar
lazos con la Congregación y la Provincia.
Para el futuro, y previendo la ausencia de dos Oblatos, se hace necesaria la
venida de más miembros a esta Unidad.
Otro reto es el futuro de la formación en nuestra Misión, al no tener nuestra Misión capacidad para asumir esa tarea. Adjuntamos los objetivos que se plantea la Misión de Venezuela para período 2003-2004:
Objetivo
general:
Enraizar el carisma oblato como un servicio a la Iglesia en Venezuela.
Objetivos
específicos:
1. Dar más importancia a la vida comunitaria, especialmente en cada casa.
2. Organizar la pastoral juvenil y vocacional.
3. Estructurar la formación.
4. Destacar más el espíritu misionero en nuestros ministerios.
5. Planificar las líneas de acción misionera y económica
para los 10 próximos años.