La Provincia de Haití

1. Nuestras raíces:
Las raíces de nuestra vida oblata en Haití hoy se remontan al fuego y al celo de nuestros mayores, los pioneros de nuestra Provincia. Los primeros oblatos llegaron a Haití en enero de 1943. Ellos acompañaron a Mons. Jean-Louis Collignon OMI, anterior superior del escolasticado de la Provincia franco-americana San Juan Bautista de Lowell, de los Estados Unidos, el cual había sido nombrado obispo de Les Cayes, en el Departamento del Sur de Haití. Gradualmente, otros Oblatos de Canadá, Francia, Bélgica y Holanda se sumaron a los fundadores de nuestra misión. La audacia evangélica les condujo a emprender importantes iniciativas:

:: Promoción del créole, la lengua de la gente, en la liturgia, en la predicación, en nuestra vida apostólica; y la utilización de música y danzas como expresión de nuestra fe.
:: Fundación del Colegio Seminario Menor De Mazenod en 1945, dos años después de nuestra llegada, para estimular las vocaciones haitianas: cuatro obispos (dos oblatos y dos diocesanos) y muchos sacerdotes estuvieron entre sus alumnos.
:: Aceptación de muchas parroquias, primero en la diócesis de Les Cayes y más tarde en Puerto Príncipe, capital de Haití, y en Fort-Liberté: 20 parroquias en total, con el objetivo de revitalizarlas y estructurarlas.
:: Establecimiento de las estructuras básicas, construcciones a prueba de ciclones y reparaciones de iglesias, casas parroquiales, capillas, escuelas y dispensarios.
:: Organización de la enseñanza catequética, de los archivos parroquiales, trabajos caritativos, movimiento de acción católica, devociones populares y movimiento carismático.
:: Predicación periódica de la Gran Misión al pueblo y el retiro cuaresmal anual.
:: Promoción de la educación de la juventud y establecimiento de algunas escuelas elementales parroquiales y escuelas dirigidas por congregaciones religiosas, así como algunas escuelas secundarias o profesionales.
:: Formación de líderes laicos por medio de comunidades eclesiales de base y presencia en los diversos comités, como Justicia y Paz, comité litúrgico, consejo parroquial, conferencias San Vicente de Paul, etc.
:: Promoción del crecimiento de la comunidad cristiana mediante la formación de grupos comunitarios, cooperativas, uniones de crédito, etc.
:: Tener un programa bien definido para fomentar las vocaciones y la formación primera.
:: Participación en misiones ad extra, como Colombia, Cuba, Guyana francesa: escolásticos en experiencia pastoral o realizando estudios en Colombia, en Guyana y en Lyon.
:: Trabajo en tres áreas relacionadas con el carisma oblato:
# Búsqueda y cuidado de leprosos y de víctimas del SIDA;
# Especial atención a los niños de la calle;
# Ministerio en la prisión.

2. Nuevas urgencias:
a) Estado de transición y cambios: el creciente número de jóvenes Oblatos haitianos está reemplazando a los mayores, que habían venido de países donde las vocaciones están disminuyendo hoy. La transición queda reflejada en estos números: la Provincia cuenta con 2 obispos, 71 sacerdotes, 7 hermanos, 45 escolásticos, lo cual da un totalde 125 Oblatos. De éstos, hay 1 canadiense, 1 holandés, 2 franceses, 2 belgas, 11 americanos y 109 haitianos. Este año tenemos 11 novicios y 8 prenovicios.
b) El Proyecto Inmensa Esperanza: para nosotros supone una Visión Misionera para la próxima década: “Para estar presente proféticamente en el corazón de las nuevas realidades que hay en la sociedad y en la Iglesia de los pobres de Haití”. El desafío para nosotros, individualmente y como comunidad, es ser hoy testigos de esperanza para nuestra gente en todos los aspectos de nuestras vidas. Un desafío que debe mostrar de modo concreto que estamos presentes y que acompañamos a nuestra gente con estrategias y medidas apropiadas.